No decidir también es decidir.
Sabes lo que tienes que hacer, pero sigues aplazándolo. Has leído, escuchado y aprendido lo suficiente como para cambiar. Y aun así, te preguntas por qué vuelves a hacer lo mismo.
Soy Pedro Vivar y escribo sobre esa distancia entre saber y actuar. Sobre cómo entrenar el carácter y por qué el cuerpo tiene tanto que ver con tus decisiones. La filosofía y la neurociencia nos ayudan a comprenderlo; la práctica, a cambiarlo.
Comparto estas ideas en mi newsletter. Puedes empezar por ahí.

Autor de seis libros, cinco de ellos en Lunwerg (Grupo Planeta). Cocreador de la Programación Neuromotriz con Rokas Gavenavicius. Más de 500 entrevistas en Emotion Me desde 2018. Me han entrevistado en Men’s Health, La Vanguardia, RNE, RTVE, Telemadrid, Cadena SER, Sportlife, Saber Vivir y ABC.
Tres ideas de mis emails que puedes usar esta semana
Sin apuntarte a nada. Son fragmentos reales de lo que envío, con lo que yo haría con ellos.
Lo que te agota no es el esfuerzo. Son las ventanas abiertas.
Hace unos días contraté una empresa de mudanzas. Trece cajas, una tabla de surf y una moto de 125cc. Más de mil euros por algo que técnicamente podría haber hecho yo solo. Lo hice sin dudar. Lo que cuesta no es el esfuerzo físico. Es el espacio mental que ocupa.
Pruébalo esta semana: apunta todo lo que tienes pendiente “en la cabeza”. Elige una cosa que otra persona pueda resolver mejor que tú ahora mismo y suéltala, aunque te cueste dinero.
De mi email “Lo que aprendí pagando mil euros por mover trece cajas”, 6 de mayo de 2026Antes de cambiar el mundo, revisa al observador.
Piensa en un día en el que dormiste un poco peor. Te mueves con más prisa, respiras acelerado, desayunas sin prestar atención y sales de casa sin notar el ceño fruncido. Llegas a casa pensando que la vida te trató peor, cuando lo que probablemente pasó es que no fuiste consciente del estado desde el que la mirabas.
Pruébalo esta semana: antes de responder un mensaje que te ha sentado mal o de tomar una decisión importante, para diez segundos. Cómo has dormido. Cómo respiras. Dónde tienes los hombros. Después decide.
De mi email “Inteligencia orgánica y cómo cambiarlo todo desde dentro”, 3 de junio de 2026Fíjate en cómo sales del agua, no en cómo entras.
Rara vez alguien termina un entrenamiento sintiéndose peor de lo que empezó. Pocas personas se arrepienten de haber dado un paseo, de haber leído unas páginas o de una conversación tranquila con alguien a quien quieren. Los hábitos son sanadores. No porque eliminen los problemas, sino porque interrumpen el dominio que los problemas ejercen sobre nosotros.
Pruébalo esta semana: el día que no tengas ganas, no negocies con el hábito. Haz solo los primeros cinco minutos y apunta cómo estabas al empezar y cómo estás al terminar.
De mi email “Esta mañana he tenido un accidente con la moto”, 24 de junio de 2026Y un email entero, tal como llegó
Lo envié esta semana después de una cena en Tui. Si después de leerlo no quieres el siguiente, no te apuntes.
Si tu novia no empieza al menos el 30% de vuestros encuentros, tienes un problema
Ayer estuve cenando en Tui (una zona preciosa al sur de Galicia en la frontera con Portugal donde se come increible) con dos amigos.
Para que te sitúes: uno ha ganado más de millón y medio de euros en los últimos diez días, y lo mejor y más importante es que no ha dejado de surfear ni de entrenar ni uno solo.
El otro no es de esos consultores que no están en LinkedIn haciendo carruseles, este tio se pasa los días con empresarios de España y Andorra que facturan varios millones al año y que le pagan varias decenas de miles de euros para que les diga qué están haciendo mal o que pueden hacer mejor. (yo soy uno de esos aunque no gano tanto)
Y luego estaba yo. El que menos sabía de la habitación.
Mi sitio favorito del mundo, por cierto. Si eres el más listo de la mesa, estás en la mesa equivocada. Por eso llevo unos días en Portugal surfeando por la mañana y empapándome de fiscalidad, finanzas y empresa el resto del día.
De lo que más hablamos no fue de empresa y dinero. Curiosamente fue de sexo.
Tres tíos que no nos parecemos en nada. Edades distintas, sectores distintos, vidas distintas. Y aun así llegamos a la misma conclusión, sin discusión:
Si tu pareja no empieza al menos el 30% de vuestros encuentros, tienes un problema.
Ojo, que nadie está hablando de un 50/50. El hombre, por naturaleza, va a dar el primer paso muchas más veces. Es normal y está bien que sea así.
Pero una cosa es empezar la mayoría de las veces.
Y otra muy distinta es empezar el 95%.
Porque ese porcentaje no es estadística, ni lo debes tomar al pie de la letra. Son señales sutiles que te están llegando todo el rato y que la mayoría de hombres no ven, porque están demasiado ocupados insistiendo como si fueran monos.
¿Y por qué el 30%?
Porque es el punto en el que ella te está diciendo dos cosas a la vez.
La primera: que te desea. Que no está ahí por inercia, o solo por complacerte porque toca. Que cuando le apetece, es ella la que va a por ti.
La segunda: que conserva su esencia. Que sigue siendo la que se deja desear. La que se siente segura, elegida y buscada. Eso que toda mujer quiere mantener, y que cuando desaparece se lleva la chispa por delante.
El 30% es el equilibrio entre las dos cosas. Ni te persigue ella, ni la persigues tú.
Y si estás muy por debajo, no deberías llamarlo “un problema de frecuencia”.
Tienes un problema de deseo.
Y el deseo no se pide. Se provoca.
Por eso quiero recordarte o enseñarte si eres muy jovencito que “Ganar dinero es exactamente igual que ligar.”
Aquí Diego se puso bien serio, y compartió su teoría sobre que la belleza importa, el dinero importa y la altura importa. Un poco. Pero nada de eso es una barrera. La barrera es no tener herramientas.
Y él las tiene. Un repertorio de 17 Pick up Lines infalibles:
“¿Eres maga? Porque cada vez que te miro, los demás desaparecen.”
Sí. Ya lo sé. Yo también puse la misma cara.
Pero si esa no va contigo, tiene otras dieciséis. Probadas. Y según él, no se ha ido a dormir solo ninguna noche en la que no haya querido.
No funciona la frase suelta. Funciona si tienes un sistema.
Ahora cambia “pareja” por “cliente”.
¿Cuántas de tus ventas empiezas tú? ¿Cuántos mensajes en frío, cuántos seguimientos, cuántos “oye, ¿al final qué?”, cuántos descuentos para que alguien te diga que sí?
Si eres tú el que inicia el 95% de las conversaciones, el mercado te está mandando una señal. Y no es buena.
Un negocio sano funciona igual que una relación sana. Tú vas a seguir saliendo a buscar la mayoría de las veces. Pero al menos un 30% de tus clientes deberían venir a ti. Escribirte. Pedirte precio. Llegar recomendados. En resumen: Desearte.
Si eso no pasa, no tienes un problema de ventas. Tienes un problema de deseo.
Y no, no es porque seas “feo”, “pobre” o “bajito” en tu sector:
“Es que no tengo audiencia.”
“Es que no tengo capital.”
“Es que mi sector está saturado.”
Es que no tienes las herramientas. Llevas años saliendo a la pista con una sola frase, que encima no funciona, y la repites cada noche esperando un resultado distinto.
El feo con diecisiete ganchos probados liga más que el guapo sin ninguno.
El negocio feo con diecisiete herramientas probadas factura más que el bonito sin ninguna.
Así de injusto. Y así de bueno. Porque las herramientas, a diferencia de la altura, se aprenden.
Así que hoy te dejo una pregunta, y quiero que la contestes con honestidad:
De tus últimos diez clientes, ¿cuántos vinieron a ti sin que tú empezaras?
Respóndeme a este email con el número. Los leeré todos.
Pedro Vivar
P.D.: Lo de “¿eres maga?” no lo pruebes con clientes.
Por dónde empezar a leer
Artículos de Diario Estoico, gratis. Elige el que se parezca a tu semana.
- Si llevas semanas aplazando algoCómo vencer la procrastinación con estoicismo
- Si te quita el sueño lo que no depende de tiLa dicotomía de control
- Si vas con el sistema nervioso al límiteGestionar el estrés con estoicismo
- Si discutes por todoEpoché: el poder de no opinar
- Si nunca te da la vidaGestionar el tiempo: Séneca te enseña cómo
- Si sabes lo que tienes que hacer y no te atrevesEl coraje es la única virtud que no se puede fingir
Si quieres pasar de leer a entrenar
Enkrateia
77 días para entrenar la atención, el foco y el carácter junto a una comunidad que comparte tu compromiso. Un programa que lleva la filosofía y la neurociencia a la práctica para aprender a decir que no sin sentirte culpable, dar espacio a tus prioridades y dedicar tu energía a lo que quieres construir.
Programación Neuromotriz
Una formación teórico-práctica para comprender cómo el movimiento influye en tu estado físico y emocional. Integra propiocepción, neurocepción e interocepción para aprender a sentir y utilizar mejor tu cuerpo, entrenar en cualquier lugar y moverte con mayor seguridad, sin dolor y sin necesidad de un gimnasio. Un aprendizaje para ganar autonomía, confianza y presencia dentro y fuera del entrenamiento, que se compone de los mejores profesionales en el ámbito de la fisioterapia y las ciencias del deporte.
Mis libros
Libros para comprender cómo decides, vivir de acuerdo con tus valores y aprender a escuchar tu cuerpo. Diferentes caminos para llevar lo que sabes a lo que haces y construir una vida con más criterio, coherencia y autonomía.



¿Qué queda cuando el cuerpo falla?
Hubo un tiempo en el que veía la salud únicamente desde el plano físico: alimentación correcta, entrenamiento disciplinado y un cuerpo fuerte. Pero un accidente grave cambió mi vida. Perdí la salud que tanto había protegido y, con ella, la certeza de que el cuerpo lo era todo.
Hoy sé que un cuerpo fuerte sin un propósito claro es solo un cascarón. Por eso mi trabajo une cuerpo, mente y dirección.
Mi historia completaEn medios





Me han entrevistado
- Conversaciones con Mario Alonso PuigEn su canal oficial · Creer que es posible es clave para que suceda eso que anhelas
- Fitness RevolucionarioEpisodio 233 · Herramientas para enfrentar la adversidad, con Marcos Vázquez
- WorldcastEpisodio 97 · Vivir como un estoico: “El autocontrol te hará libre”
- Slow Medicine RevolutionEpisodio 66 · Súper Sapiens
El futuro es un por hacer, no un por venir.
Te escribo lo que estoy investigando, lo que me pasa y lo que estoy probando, mientras pasa. Lo que acabas de leer arriba sale de ahí.